8 errores habituales en la gestión de la Reputación Online
20 de mayo de 2012, editado por Jon Andoni Otazua Larrauri
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Sobre la Reputación Online
Ya hemos visto en alguna ocasión la recopilación de errores habituales que se producen en la gestión de su Reputación Online por parte de las empresas, pero creo que no está de más recordar algunos de ellos, como en este listado en el que he recogido 8 de los más habituales. Son de fácil aprendizaje o solución, así que los recordaremos para ayudar en esta labor:
1. Las redes sociales son gratis
Como empresa, no podemos pensar en ahorrarnos la publicidad en otros medios y decidir trabajar por ello en las redes sociales. Aunque las plataformas en sí son gratuitas, las herramientas que necesitas para profesionalizar el trabajo en ellas no lo son.
2. El trabajo a medias
Es muy común que las empresas, una vez se dan cuenta del trabajo que se requiere crear y luego mantener una comunidad, dejen de lado la estrategia y abandonen poco a poco las redes. O quizá esperan resultados inmediatos y al no obtenerlos opten por abortar. Esto es fatal. Ya que por muy grande o pequeña que sea nuerstra comunidad, ésta notará nuestra ausencia y hablará mal de ello. la reputación de la empresa se verá dañada. Las estrategias en redes sociales son a mediano y largo plazo, y debemos vincularnos y comprometernos de verdad con las personas que nos sigan, y esto incluye estar presente de manera constante.
3. El Spam
No se usan las redes sociales para promocionarse abiertamente. Como su nombre lo indica, son espacios para relacionarse, conectarse y compartir. Muchas empresas sencillamente llenan de mensajes promocionales sus muros y perfiles, como si fueran spots publicitarios. Aquí esa estrategia no funciona, se nos considerará considera un spammer y eso dañará directamente nuestra reputación.
4. Interactuar, pero de verdad.
No hay fórmula para esto, pero si se puedo decir que uno de los principales errores de las empresas es ofrecer una imagen fría, distante y "profesional" en las redes sociales. Debemos conversar con nuestra comunidad, no sólo llenarla de conocimiento. Por supuesto que nuestra comunicad quiere conocimiento, pero también quieren conocer a la persona que está detrás del mismo. Es la única forma de generar confianza, que es el primer paso para establecer cualquier tipo de relación comercial.
5. Burocracia y redes no concuerdan
Si nuestra empresa es de la vieja guardia en la que debemos pedir autorización para realizar cualquier acción, no nos compliquemos, mejor no entrar en las redes sociales. Las redes sociales exigen innovación y dinamismo, flexibilidad y creatividad. Si somos jefes o tenemos jefes que ven las redes como una pérdida de tiempo, será mejor que no iniciemos ninguna estrategia en las mismas, ya que nuestra reputación podría dañarse al no ofrecer en ellas lo que se requiere para que sea atractiva nuestra marca: tiempo, trabajo y valor.
6. No comprar influencia social
Muchas empresas caen en la trampa de comprar "seguidores" y "fans". ¿Qué pensaría nuestra comunidad "real" de nosotros si lo supieran?. La influencia social se gana con trabajo, repetición, valor y constancia.
7. Hacer lo mismo en todas las redes
Cada red social es diferente y las marcas interactúan en ellas de forma diferente. Si publicamos lo mismo en todas, nuestra reputación se puede ver dañada. Debemos de aprender a conocer bien cómo funcionan las redes y cómo se desenvuelven en ellas las marcas antes de iniciar nuestra andadura en las mismas. Aprendamos observando las mejores prácticas.
8. No aportar valor
No podemos integrarnos en las redes sociales y esperar solo lanzar ocasionalmente algún que otro comentario y sugerir lo que otros hacen. Somos una marca, y como tal, debemos demostrar lo que valemos y en lo que somos buenos mostrándolo con hechos. Aportando valor para nuestra comunidad. De esto dependerá en gran medida nuestra reputación online.
Un listado de errores en reputación online que, no por comunes, deja de se importante recordarlos y atajarlos. Principalmente, por ver que se trata de consignas sencillas que no suponen un freno a ninguna empresa, sean cuales sean sus características, a la hora de enderezar su rumbo en la gestión de su reputación online o de, simplemente, elegir entre lanzarse a tal labor o aparcarla como mejor solución.
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