Emoción, una pieza básica en el marketing social
27 de enero de 2012, editado por Omar Ignacio Hasan Hernández
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Dreaming the same es una iniciativa de varios creativos de publicidad de la escuela Complot que trata de usar la publicidad con fines sociales dotando de visibilidad a los invisibles. La idea se gestó a partir de una historia real atribuida al publicista David Ogilvy (aquel que nos decía: “El consumidor no es tonto, es como tu mujer”). Esta es la historia:
Una mañana de camino a su trabajo, Ogilvy vio a un mendigo ciego con un pequeño cartel que rezaba: “Por favor, ayúdenme, soy ciego”, en seguida, y por deformación profesional, se fijo en la gorra para comprobar el retorno de la acción y comprendió que los resultados de la campaña podrían mejorar mucho. Tomó la tiza y el cartel y escribió un nuevo texto. Por la tarde, regresó por el mismo camino y comprobó que su estrategia había tenido éxito. Ogilvy había escrito: “Hoy es primavera y yo no puedo verla”.
Cuando se trata de marketing social, apelar al lado emocional y forzar la empatía suele ser una buena idea. El video y reflexionamos….
La campaña merece mención por el atrevimiento y la ilusión que han puesto los promotores pero sobre todo porque demuestra de manera muy gráfica dos cosas:
• Nos enseña como las formas en la comunicación pueden variar significativamente los resultados de las campañas, en especial si llevan carga emocional. No sé cuáles fueron los ingresos obtenidos y la diferencia entre los del día de la campaña y los anteriores, pero si nos creemos el video, parece que generaron más interés y acción
• La educación es el arma más eficaz para solventar de forma permanente los problemas de aquellos a los que se pretende ayudar. Asistimos en demasiadas ocasiones a la captación de fondos para proyectos que sólo pretenden lavar conciencias sin poner medios a largo plazo. Para solucionar un problema debemos atacar la raíz. En este sentido Acumen Fund sostiene que es mucho más inteligente prestar dinero a un emprendedor social para desarrollar un negocio de mosquiteras en Tanzania que donarlo para comprar las mosquiteras directamente y, francamente, tienen mucha razón.
Felicito a los promotores de la campaña porque es una idea llevada a cabo con buena voluntad y gran energía que además han sabido difundir a través de las redes sociales; sin embargo, la originalidad de la idea ocupa todo el espacio en la edición de los videos y no queda nada para el problema de la falta de visibilidad de las personas con dificultades y esto, desde mi punto de vista, le resta mucho valor a la campaña y te hace preguntarte para quién es la visibilidad que pretenden ganar. De cualquier manera, la lectura positiva está en aquellas personas a las que han enseñado que utilizando el ingenio pueden paliar su deficiente situación con sólo un cambio en el mensaje, sea de 140 caracteres o no. Ya me contais....

