Crowdsourcing is IN fashion
14 de junio de 2011, editado por Jessica Otero Ely
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Crowdsourcing
¡La democracia llega a la moda! Y esta vez el término parece haber encontrado la horma de su zapato. Después de años de “dictados” fashionistas, los y las consumidor@s empiezan a encontrar en Internet un reducto en el que decidir que es “in” y que “out” más allá de las grandes firmas o empresas textiles. Ésta es, sin lugar a dudas, una revolución que tiene una clara etiqueta: crowdsourcing. Y es un “must”.
Retrocediendo unas décadas atrás (más concretamente a la década de los noventa), el gigante Zara convirtió el término “democracia” en su más firme baluarte en el mundo de la moda: miles de modelos de pasarela hasta entonces inaccesibles, al alcance de la mayoría. Sin embargo, hoy, en plena madurez del 2.0, los términos deben ser revisados: no es lo mismo accesibilidad que democracia.
Hasta hace poco, el crowdsourcing (alias democracia) era a la industria de la moda lo que un vestido de Chanel a la mayoría de los armarios de las mujeres españolas: una utopía. En un sector regido por los aspiracionales, los consumidores eran meros agentes pasivos a la espera de un nuevo dictado “trendy” sujeto a la creatividad de grandes diseñadores y marcas.
Pero la realidad es que las tornas están cambiando y, hoy en día, empiezan a florecer marcas y empresas que trasvasan su proceso creativo a los usuarios y sus decisiones. Y es que, ¿qué es democracia sino lo que diga la mayoría? Daniel Gulati, director de Fashion Stake, en una entrevista a Reuters se preguntaba “¿por qué dejar la decisión de qué debe llevarse a un puñado de personas y no a la masa? Ya no estamos sometidos a una lógica unidireccional”.
Y, dentro de esta lógica de fashion crowdsourcing, un claro ejemplo es la americana ModCloth y su “Be the buyer”. En la pestaña, alojada en su Web, se invita a las usuarias que sean ellas las que decidan qué modelos de los propuestos deben ser creados por la marca y puestos a la venta en su página. Del mismo modo, pueden subir su opinión sobre cuestiones como el color o los accesorios que mejor combinarían con él o pedir ser notificadas cuando el modelo que han elegido ya puede comprarse.

Decía Stella Blum, editora de moda en la primera mitad del S.XX, que “la moda es un acuerdo social: el resultado de un consenso entre un gran grupo de personas”. Una visionaria.


